La entidad ha financiado equipamiento de última generación para que la Unidad CRIS de Tumores Hematológicos pueda investigar, desarrollar y evaluar nuevas terapias de creación propia contra leucemias, linfomas y mieloma múltiple dentro de un hospital público
- Los nuevos equipos permiten seleccionar células concretas, observar en tiempo real cómo el sistema inmunitario ataca al cáncer y automatizar procesos esenciales para desarrollar terapias celulares.
- Desde 2024, CRIS Contra el Cáncer ha destinado más de 1 millón de euros a la adquisición de este equipamiento.
- La tecnología ayudará a trabajar con mayor precisión, seguridad y reproducibilidad y a acelerar el paso de los descubrimientos del laboratorio a los ensayos clínicos.
- La inversión refuerza la capacidad de la sanidad pública para desarrollar tratamientos avanzados.
A simple vista parecen máquinas que, como mucho, emiten algunas luces y sonidos. Sin embargo, en su interior ocurren algunos de los procesos más avanzados del desarrollo de terapias a día de hoy: pueden separarse células inmunitarias, seguir en directo su ataque contra el cáncer, analizar el ADN de cada una de estas células a niveles sin precedentes o realizarse algunos de los complejos procesos necesarios para desarrollar una terapia celular. Se trata de tecnología que, hace apenas unos años, habría parecido casi ciencia ficción.
CRIS Contra el Cáncer ha proporcionado una serie de nuevos equipos para la Unidad CRIS de Tumores Hematológicos del Hospital Universitario 12 de Octubre, dirigida por el Dr. Joaquín Martínez. Desde 2024, la entidad ha destinado más de 1 millón de euros a la adquisición de estos equipos.
El objetivo es dotar a los investigadores de las herramientas necesarias para diseñar, producir y evaluar las terapias celulares que podrían convertirse en nuevos tratamientos para personas con cánceres de la sangre, especialmente aquellos que no responden a las terapias habituales.
Estas terapias utilizan células del sistema inmunitario como si fueran un medicamento vivo. Los investigadores pueden seleccionar determinadas células, entrenarlas o modificarlas para que reconozcan mejor el cáncer, multiplicarlas y estudiar si son capaces de destruir las células tumorales.
Pero conseguirlo requiere mucho más que una buena idea. Convertir estas células en una posible terapia requiere, entre otras cosas, controlar cada paso con enorme precisión y trazabilidad: elegir las células adecuadas entre millones, prepararlas y multiplicarlas sin contaminarlas, comprobar que mantienen la calidad necesaria y estudiar cómo responden frente al tumor. Y, por supuesto, garantizar que este proceso se pueda llevar a cabo siempre de manera consistente y fiable, ya que, aunque estemos hablando de células, a todos los efectos se trata de medicamentos.
Por ello, financiar equipamiento científico no significa simplemente comprar maquinaria. Significa construir, pieza a pieza, la infraestructura que permite transformar un descubrimiento en una posible terapia.
Tecnología para desarrollar nuevas terapias contra los cánceres de la sangre
Una fábrica para terapias celulares
Uno de los equipos financiados, el CliniMACS Prodigy, permite automatizar diferentes etapas del procesamiento de las células en un sistema cerrado y controlado. Este aparato supuso una revolución porque permitió desarrollar terapias celulares de manera completamente fiable y reproducible.
En función del procedimiento, puede utilizarse para seleccionar las células necesarias, activarlas, multiplicarlas y prepararlas para el desarrollo de terapias celulares como las CAR-T (en las que los linfocitos se modifican con un radar para reconocer el tumor) o las basadas en células NK.
Podría entenderse como una fábrica de terapias vivas en miniatura: las células entran en el sistema y recorren distintas etapas sin que sea necesario trasladarlas continuamente de un recipiente a otro. Esto reduce la manipulación directa y facilita que el proceso se realice de manera estéril, trazable y reproducible.
Esta reproducibilidad es especialmente importante. Una terapia celular no puede depender de pequeñas diferencias entre un día y otro o entre dos profesionales. Cada paso debe quedar registrado y realizarse bajo condiciones muy controladas para garantizar la calidad de las células, ya que cuando estén listas se reinfundirán de nuevo en el paciente.
Disponer de esta tecnología en el propio hospital permitirá fortalecer el desarrollo de terapias celulares académicas desarrolladas por los investigadores del propio hospital, adaptar los procesos a nuevas investigaciones y facilitar la participación de la Unidad en ensayos clínicos nacionales e internacionales.
Encontrar las células adecuadas entre millones

Uno de los equipos financiados por CRIS es RoboSep-S, un separador automático de células. Su función puede compararse con la de un clasificador extraordinariamente preciso: parte de una muestra que contiene numerosos tipos celulares y selecciona aquellos que los investigadores necesitan estudiar.
El sistema emplea pequeñas partículas magnéticas que se unen a determinadas células. Mediante imanes, puede separar las poblaciones elegidas del resto de la muestra de forma automatizada, tanto seleccionando las células de interés como retirando las que no se necesitan.
Este proceso resulta fundamental para investigar los cánceres de la sangre y desarrollar terapias celulares. Permite, por ejemplo, aislar linfocitos T, células NK o células plasmáticas para estudiar su funcionamiento, analizar las características del tumor o evaluar nuevas estrategias terapéuticas.
Además de ahorrar horas de trabajo manual, la automatización ayuda a procesar las muestras de una forma más homogénea, reduce su manipulación y disminuye el riesgo de contaminación o de variaciones entre experimentos.
Ver en directo cómo las células atacan al cáncer

El Incucyte SX3, también parte del equipamiento financiado por CRIS, es un sistema que permite observar células vivas durante horas o días sin sacarlas de las condiciones en las que crecen.
En lugar de obtener una única fotografía al final de un experimento, los investigadores pueden ahora seguir una película completa. Así pueden comprobar cómo aumenta o disminuye un tumor en el laboratorio, cuánto tarda un tratamiento en actuar o cómo los linfocitos se acercan a las células tumorales y las destruyen, sin apenas manipular las células , algo muy importante para que los experimentos se parezcan al máximo a la realidad.
Esta información es especialmente valiosa para evaluar terapias celulares y nuevos medicamentos. Dos estrategias pueden producir un resultado parecido al final del experimento, pero actuar con velocidades o mecanismos muy diferentes. Observar todo el proceso ayuda a seleccionar las opciones más prometedoras y a comprender por qué algunas funcionan y otras no.
Analizar cientos de muestras al mismo tiempo
El lector Victor Nivo permite medir de forma automatizada lo que sucede en cientos de pequeñas muestras. Puede utilizarse para conocer cuántas células siguen vivas después de administrar un tratamiento, medir la cantidad de determinadas proteínas o estudiar la actividad de diferentes procesos biológicos.
Gracias a este equipo, los investigadores pueden comparar simultáneamente distintas dosis, tratamientos o combinaciones. Es como convertir cientos de pequeños experimentos en información cuantificable y comparable de manera simultánea. Es como tener cientos de investigadores haciendo experimentos a la vez.
Esta capacidad permite detectar con mayor rapidez qué estrategias parecen más eficaces, descartar aquellas que no ofrecen resultados y generar datos más sólidos antes de avanzar hacia las siguientes fases de investigación.
Separar lo invisible

Entre otras cosas, CRIS también ha financiado una ultracentrífuga, una máquina capaz de girar las muestras a velocidades muy superiores a las de una centrífuga convencional. La fuerza generada permite separar componentes extremadamente pequeños según su tamaño y densidad.
Esta tecnología puede emplearse para concentrar y purificar partículas necesarias durante el desarrollo de determinadas terapias celulares, así como para estudiar componentes o estructuras que las células liberan y utilizan para comunicarse entre ellas.
En el cáncer, dichas estructuras pueden transportar moléculas que favorecen el crecimiento tumoral, modifican la respuesta inmunitaria o contribuyen a la resistencia frente a los tratamientos. Separarlas y analizarlas permite comprender mejor cómo progresa la enfermedad y buscar nuevas formas de detenerla.
Innovación desarrollada desde la sanidad pública
La importancia de estos y otros equipos financiados por CRIS Contra el Cáncer no reside únicamente en lo que hace cada uno por separado. No se trata de aparatos espectaculares actuando de manera aislada. Lo importante es la posibilidad de combinarlos dentro de un mismo proceso de creación de nuevas terapias. Juntos forman una auténtica cadena de investigación que permite avanzar desde una muestra de un paciente hasta la evaluación de una nueva estrategia terapéutica.
Contar con este equipamiento dentro del Hospital Universitario 12 de Octubre permitirá que la investigación se mantenga estrechamente conectada con las necesidades reales de los pacientes. Los especialistas que atienden cada día a personas con leucemia, linfoma o mieloma múltiple pueden identificar los problemas clínicos más urgentes y trabajar junto a los investigadores para buscar nuevas soluciones.
Además, incorporar estas tecnologías a un hospital público facilita que los avances científicos estén al alcance de un mayor número de pacientes. Permite generar conocimiento propio, formar a profesionales especializados o impulsar ensayos clínicos académicos nacionales e internacionales.
La Unidad CRIS de Tumores Hematológicos ha participado desde su creación en más de 400 ensayos clínicos, en los que se han incluido cerca de 1.700 pacientes, y ha contribuido a desarrollar nuevas estrategias contra los cánceres de la sangre. La incorporación de este equipamiento refuerza ahora su capacidad para seguir trasladando los avances del laboratorio a la atención de los pacientes.





