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Alimentación, obesidad y metabolismo: CRIS Contra el Cáncer investiga cómo influyen en el cáncer de hígado

Con motivo del Día del Cáncer de Hígado, CRIS Contra el Cáncer destaca la importancia de investigar cómo los cambios en los patrones alimentarios y las alteraciones metabólicas pueden influir en el desarrollo de los tumores hepáticos y de vías biliares. La alimentación no solo proporciona al organismo la energía necesaria para funcionar; su influencia […]

CRIS Contra el Cancer
Fecha de publicación:
noviembre 03, 2026
Fecha de revisión:
noviembre 04, 2026
CCC - investigadora

Con motivo del Día del Cáncer de Hígado, CRIS Contra el Cáncer destaca la importancia de investigar cómo los cambios en los patrones alimentarios y las alteraciones metabólicas pueden influir en el desarrollo de los tumores hepáticos y de vías biliares.

  • En España se estima que en 2026 se diagnosticarán 6.852 nuevos casos de cáncer de hígado, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).
  • La obesidad, la diabetes tipo 2 y la acumulación de grasa en el hígado son factores cada vez más relevantes para comprender el desarrollo de determinados tumores hepáticos.
  • CRIS Contra el Cáncer impulsa dos investigaciones en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), lideradas por Alejo Efeyan y Guadalupe Sabio, que estudian cómo la alimentación, el metabolismo y la obesidad influyen en el cáncer hepático.

La alimentación no solo proporciona al organismo la energía necesaria para funcionar; su influencia va mucho más allá, como un factor relevante en el metabolismo, la regulación del sistema inmunitario y numerosos procesos celulares que, cuando se alteran, pueden contribuir al desarrollo de enfermedades. Entre ellas, determinados tipos de cáncer.

Durante décadas, las hepatitis víricas y el consumo de alcohol han sido algunos de los principales factores de riesgo conocidos del cáncer de hígado. Sin embargo, en los últimos años, la investigación ha comenzado a prestar cada vez más atención a otros factores, como la obesidad, la diabetes y la acumulación de grasa en el hígado, que pueden estar relacionados, entre otras causas, con nuestros hábitos alimentarios.

De hecho, una de las hipótesis que se barajan para explicar el aumento de los casos de cáncer, más allá del envejecimiento de la población, es el cambio en los hábitos alimentarios. Aunque esta posible relación todavía requiere más investigación, ha despertado un creciente interés científico en los últimos años.

Y es que nuestra forma de alimentarnos ha cambiado considerablemente en las últimas décadas. El consumo de productos ultraprocesados, como la bollería industrial, los embutidos, los platos preparados o las bebidas azucaradas, ha ganado terreno frente a alimentos frescos y preparaciones tradicionales. De hecho, un estudio realizado en España encontró que la proporción de alimentos ultraprocesados en las compras de los hogares prácticamente se triplicó entre 1990 y 2010. Estos cambios en la alimentación, junto con el sedentarismo y otros factores, podrían favorecer la aparición de obesidad, diabetes y acumulación de grasa en el hígado, alteraciones que, con el tiempo, pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer hepático.

En España, según las estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2026 se diagnosticarán 6.852 nuevos casos de cáncer de hígado. Aunque el incremento del número absoluto de diagnósticos de cáncer está influido por factores como el envejecimiento y el crecimiento de la población, conocer cómo influyen otros aspectos, como los cambios en los patrones alimentarios, es esencial para avanzar en la prevención de esta enfermedad.

La relación entre alimentación y cáncer es compleja y no puede atribuirse el desarrollo de un tumor a un alimento concreto o a una única causa. Sin embargo, comprender cómo determinados hábitos y alteraciones metabólicas influyen en el organismo sí puede abrir nuevas oportunidades para comprender mejor la enfermedad, idear estrategias de prevención eficaces y desarrollar tratamientos.

¿Cómo puede influir la alimentación en el desarrollo de un tumor?

El hígado es uno de los principales órganos encargados de procesar los nutrientes que obtenemos a través de los alimentos. Regula el metabolismo de los azúcares y las grasas, participa en la digestión y desempeña un papel esencial en el equilibrio energético del organismo.

Por eso, no es de extrañar que las alteraciones metabólicas mantenidas en el tiempo pueden afectar a este órgano.

La investigación al respecto está comenzando a esclarecer que el efecto de la alimentación sobre el riesgo de cáncer no depende únicamente de la cantidad de calorías consumidas, sino también de cómo determinados patrones alimentarios se relacionan con procesos metabólicos e inflamatorios.

Pero ¿qué tipo de alimentación puede influir en el riesgo de desarrollar cáncer de hígado? Un estudio publicado en la revista científica Public Health Nutrition en 2023, que reunió datos de más de 225.000 participantes, concluyó que las personas cuya alimentación presentaba un mayor potencial inflamatorio tenían un riesgo de cáncer de hígado 2,35 veces superior al de aquellas con patrones alimentarios menos inflamatorios.

Por otro lado, una revisión científica publicada en British Journal of Nutrition observó que seguir una alimentación variada y equilibrada, rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y pescado, podría contribuir a proteger la salud del hígado y reducir el riesgo de cáncer hepático.

La conclusión no es que existan alimentos que provoquen o eviten por sí solos el cáncer, sino que el conjunto de nuestros hábitos alimentarios, mantenidos a lo largo de los años, puede influir en la salud metabólica y, con ello, en el riesgo de desarrollar determinadas enfermedades hepáticas.

Obesidad e inflamación: una relación que va más allá de la acumulación de grasa

Uno de los avances científicos más relevantes de los últimos años es la comprensión de que el tejido graso (adiposo) no es simplemente un almacén de energía, sino un tejido metabólicamente activo, capaz de comunicarse con otros órganos y con el sistema inmunitario.

En determinadas situaciones de obesidad, el funcionamiento del tejido adiposo se altera, favoreciendo un estado de inflamación crónica. Una revisión publicada en Seminars in Cancer Biology en 2025 describe cómo estas alteraciones pueden favorecer la producción de moléculas inflamatorias, y modificar el equilibrio de otras sustancias. Estos cambios pueden contribuir al desarrollo de enfermedades metabólicas, como la diabetes, al estrés celular y generar situaciones que, junto con otros factores, favorezcan la aparición de determinados tumores.

En el caso del hígado, esta relación es especialmente importante. La obesidad, la diabetes y otras alteraciones metabólicas pueden favorecer la acumulación de grasa en el hígado, dando lugar a una enfermedad conocida comúnmente como hígado graso.

Aunque en la mayoría de las personas esta enfermedad no provoca complicaciones graves, y tener hígado graso no significa que se vaya a desarrollar cáncer, en algunos casos la acumulación de grasa puede causar una inflamación persistente que, con el paso de los años, daña las células del hígado. Este daño puede provocar la aparición de cicatrices en el tejido hepático y, en los casos más avanzados, dar lugar a cirrosis y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de hígado.

¿Y qué ocurre con el cáncer de vías biliares?

Los tumores de vías biliares, conocidos como colangiocarcinomas, se originan en los conductos encargados de transportar la bilis y pueden aparecer tanto dentro como fuera del hígado.

Aunque son enfermedades diferentes del carcinoma hepatocelular, algunas investigaciones han encontrado posibles asociaciones entre la obesidad, determinadas alteraciones metabólicas y el riesgo de desarrollar colangiocarcinoma, especialmente cuando aparece dentro del hígado.

Los tumores de vías biliares presentan además otros factores de riesgo, entre ellos determinadas enfermedades inflamatorias crónicas o alteraciones de los conductos biliares. Se trata de tumores poco frecuentes, con un número relativamente reducido de diagnósticos anuales, lo que, junto a otros aspectos, ha dificultado que la investigación avance al mismo ritmo que en otros cánceres más frecuentes. Sin embargo, son tumores que pueden ser muy agresivos y para los que todavía existen importantes necesidades terapéuticas. Por ello, es fundamental seguir impulsando la investigación, porque que un cáncer sea poco frecuente no significa que sea menos urgente.

Conocer mejor su origen y los mecanismos que favorecen su progresión es fundamental para desarrollar estrategias de prevención y diagnóstico más precisas, especialmente porque muchos de estos tumores se detectan cuando la enfermedad ya está avanzada.

CRIS Contra el Cáncer investiga cómo la alimentación y el metabolismo pueden convertirse en nuevas oportunidades terapéuticas

Comprender cómo influyen la alimentación y la obesidad en el desarrollo del cáncer de hígado puede ayudarnos no solo a prevenir la enfermedad, sino también a encontrar nuevas formas de tratarla.

Con este objetivo, CRIS Contra el Cáncer financia dos proyectos de investigación en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en Madrid, que estudian esta relación desde diferentes perspectivas.

Alejo Efeyan

Por un lado, el doctor Alejo Efeyan investiga cómo los horarios de alimentación pueden influir en el funcionamiento del hígado y en el desarrollo del cáncer de hígado y de vías biliares. Su equipo estudia, en modelos experimentales, qué ocurre en el organismo cuando se concentran las comidas en determinadas horas del día, dejando periodos más largos sin ingerir alimentos.

Los investigadores quieren comprobar si estos cambios pueden tener efectos beneficiosos sobre el hígado y, sobre todo, identificar qué mecanismos los producen. El objetivo es utilizar ese conocimiento para desarrollar en el futuro nuevos tratamientos capaces de reproducir esos posibles efectos protectores, sin necesidad de modificar los horarios de alimentación de los pacientes.

Por otro lado, la doctora Guadalupe Sabio investiga por qué la obesidad puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de hígado. Su equipo estudia unas proteínas de tamaño muy pequeño, conocidas como micropéptidos, que son liberadas por las células del tejido graso y que pueden actuar como mensajeros, enviando señales a otros órganos del cuerpo.

En las personas con obesidad, algunas de estas señales pueden alterarse y afectar al funcionamiento de las células del hígado, favoreciendo la aparición de tumores. Los investigadores quieren descubrir qué papel desempeñan estos micropéptidos en el desarrollo del cáncer y si podrían utilizarse para detectar la enfermedad en fases más tempranas o desarrollar nuevos tratamientos.

Ambas investigaciones buscan transformar el conocimiento sobre la alimentación, la obesidad y el metabolismo en nuevas oportunidades para los pacientes, avanzando hacia una prevención más precisa y tratamientos más eficaces.

Prevención e investigación: dos caminos complementarios

Mantener una alimentación equilibrada, con abundancia de alimentos vegetales, limitar el consumo habitual de bebidas azucaradas, realizar actividad física y prevenir o controlar adecuadamente enfermedades metabólicas como la diabetes son medidas que pueden contribuir a proteger la salud del hígado.

Del mismo modo, evitar el consumo de alcohol, participar en campañas de vacunación frente a la hepatitis B, la detección y el tratamiento de las hepatitis víricas y el seguimiento médico de las personas con enfermedades hepáticas que presentan un riesgo elevado, son acciones que resultan clave en la prevención de enfermedades hepáticas.

La prevención, por tanto, debe entenderse desde una perspectiva integral, que tenga en cuenta tanto los hábitos de vida como los factores biológicos, ambientales y las circunstancias individuales.

Desde CRIS Contra el Cáncer recuerdan que la investigación es fundamental no solo para comprender por qué aparecen estos tumores, sino también para desarrollar nuevas herramientas que permitan detectarlos antes, identificar a los pacientes con mayor riesgo y ofrecer tratamientos más eficaces.

Bibliografía

1. Chen, K., Yang, F., Zhu, X., Qiao, G., Zhang, C., Tao, J., Gao, X., & Xiao, M. (2023). Association between pro-inflammatory diet and liver cancer risk: A systematic review and meta-analysis. Public Health Nutrition, 26(12), 2780–2789.

2. Fu, Y., Maccioni, L., Wang, X. W., Greten, T. F., & Gao, B. (2024). Alcohol-associated liver cancer. Hepatology, 80(6), 1462–1479.

3. Lamabadusuriya, D. A., Jayasena, H., Bopitiya, A. K., De Silva, A. D., & Jayasekera, P. (2025). Obesity-driven inflammation and cancer risk: A comprehensive review. Seminars in Cancer Biology, 114, 256–266.

4. Latasa, P., Louzada, M. L. D. C., Martinez Steele, E., & Monteiro, C. A. (2018). Added sugars and ultra-processed foods in Spanish households (1990–2010). European Journal of Clinical Nutrition, 72, 1404–1412.

5. Saitta, C., Pollicino, T., & Raimondo, G. (2019). Obesity and liver cancer. Annals of Hepatology, 18(6), 810–815.

6. Yang, W.-S., Zeng, X.-F., Liu, Z.-N., Zhao, Q.-H., Tan, Y.-T., Gao, J., Li, H.-L., & Xiang, Y.-B. (2020). Diet and liver cancer risk: A narrative review of epidemiological evidence. British Journal of Nutrition, 124(3), 330–340.

7. Sociedad Española de Oncología Médica. (2026). Las cifras del cáncer en España 2026. https://seom.org/publicaciones/el-cancer-en-espanyacom

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